Falciani y el HSBC: ¿Cómo sucedió todo?
La unidad de banca privada del
HSBC en Suiza enfrenta un maremagno de acusaciones por la ayuda que
presuntamente brindó a muchos clientes para evadir impuestos y porque
supuestamente permitió que comerciantes de ‘diamantes de sangre’ y
organizaciones terroristas ocultaran fondos ilícitos.
swissinfo.ch traza la ruta de
las revelaciones que hoy amenazan con destruir la reputación del segundo banco
más grande del mundo.
Además de abrir una caja de
Pandora sobre las vulnerabilidades de la banca helvética, el caso que
actualmente acapara la atención del mundo reaviva el debate sobre el rol de los
denunciantes: son personajes que revelan verdades que debe conocer la opinión
pública o son delatores oportunistas movidos por la codicia.
En todo caso, las revelaciones
que hizo Hervé Falciani son motivo de una gran tensión diplomática entre Suiza
y países como Francia, España o India.

Hervé Falciani es un experto informático que trabajó para el HSBC de Ginebra y que sustrajo a este banco información delicada sobre millares de clientes para luego difundirla.
No existe consenso sobre las
razones que condujeron a Falciani a hacer pública esta información. Él afirma
que es un ciudadano socialmente responsable que quería ventilar prácticas
dañinas para la sociedad.
El HSBC y las autoridades
suizas lo consideran un delincuente que intentaba llenar sus bolsillos a
expensas del banco y de los clientes del mismo.
De Falciani se sabe que tiene
43 años y que es un ciudadano franco-italiano criado en el Principado de
Mónaco, donde inició su carrera profesional en el HSBC. En 2006, gracias a sus
cualidades técnicas, fue transferido a la filial ginebrina del banco británico.
De acuerdo con la acusación
que interpuso el Ministerio Público de la Confederación Helvética en mayo de
2008, Falciani intentó vender a Líbano la información sensible que obtuvo de
clientes de esta entidad bancaria, con la ayuda de una cómplice que entonces
era su pareja.
Su plan fracasó, así que
posteriormente ofreció los datos a los gobiernos de varios países. Los archivos
en su poder concentraban detalles sobre unos 130 000 clientes del HSBC en Suiza
que fueron a parar a manos del Gobierno francés.
En aquel periodo, Christine
Lagarde, entonces ministra gala de Finanzas y hoy directora del Fondo Monetario
Internacional (FMI), decidió compartir la información con otros gobiernos.
Estos datos confidenciales se conocen como la ‘Lista Lagarde’, que recibieron
también Grecia, India, Gran Bretaña, Bélgica y Argentina.
¿Cómo reaccionó Suiza?
Suiza fue alertada desde que Falciani estableció contacto con Líbano y la policía helvética lo detuvo en diciembre de 2008 para luego someterlo a un interrogatorio.
Suiza fue alertada desde que Falciani estableció contacto con Líbano y la policía helvética lo detuvo en diciembre de 2008 para luego someterlo a un interrogatorio.
Le permitieron irse
convocándole al día siguiente para proseguir con la declaración, pero Falciani
no se presentó. Durante la madrugada había abandonado Suiza rumbo a Francia.
Indignadas por la huida de
Falciani, las autoridades suizas solicitaron asistencia legal a sus
contrapartes francesas. E irónicamente, fue una redada policial realizada
dentro del domicilio francés de Falciani lo que llevó información altamente
comprometedora a manos de las autoridades galas.
Suiza se quedó a la espera y
con las manos vacías, ya que Francia no extradita a sus propios ciudadanos.
Posteriormente, Suiza volvió a
acometer en su objetivo de conseguir la extradición de Falciani desde España,
país al que se había mudado. Pero las autoridades ibéricas tampoco accedieron.
En diciembre de 2014, Suiza
decidió reactivar la causa contra Falciani por espionaje industrial y violación
del secreto bancario, a pesar de que el acusado no se encontraba en territorio
helvético.
¿Qué implicará todo esto para
el HSBC?
Como resultado de la fuga de datos y su posterior distribución, la unidad de banca privada del HSBC en Suiza se enfrenta hoy a numerosas investigaciones y cargos por parte de diversos países. Argentina, Bélgica y Francia figuran entre las naciones que le acusan de cometer delitos.
Como resultado de la fuga de datos y su posterior distribución, la unidad de banca privada del HSBC en Suiza se enfrenta hoy a numerosas investigaciones y cargos por parte de diversos países. Argentina, Bélgica y Francia figuran entre las naciones que le acusan de cometer delitos.
El banco HSBC admite que ha
cometido errores, pero afirma que ya ha enmendado el camino.
¿Cómo se verá afectada Suiza?
Las revelaciones que hizo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ en inglés) sobre el HSBC se suman a la lista de escándalos de evasión observados durante los últimos años.
Las revelaciones que hizo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ en inglés) sobre el HSBC se suman a la lista de escándalos de evasión observados durante los últimos años.
UBS, Credit Suisse y la filial
helvética del banco israelí Leumi fueron multados en su momento por Estados
Unidos por ayudar a sus clientes a evadir impuestos. Y bancos como Wegelin y
Frey sencillamente sucumbieron y cerraron sus puertas ante las evidencias de
delitos de incumplimiento fiscal que presentó en su contra el Departamento de
Justicia de Estados Unidos (DoJ).
Por otra parte, un nutrido
grupo de bancos aún está bajo investigación en Estados Unidos y algunas
entidades más se han adherido a un esquema que evita que sean enjuiciados a
cambio de que admitan voluntariamente los delitos que cometieron.
Las autoridades francesas
también pusieron bajo investigación al UBS y al Bank Reyl. Ante la presión que
ha recibido su plaza financiera, Suiza prometió al mundo poner en marcha (a
partir de 2017) un sistema de intercambio automático de información.
El actual escándalo que
salpica al HSBC también repercutirá en Suiza. Ya ha tenido un efecto
diplomático en las relaciones con Francia y ha generado problemas con la India.
¿Y ahora qué?
Las acusaciones de la ICIJ aún no han sido confirmadas, pero han generado una avalancha de titulares embarazosos para Suiza en la prensa internacional.
Las acusaciones de la ICIJ aún no han sido confirmadas, pero han generado una avalancha de titulares embarazosos para Suiza en la prensa internacional.
Las repercusiones concretas
dependerán del resultado que arrojen las investigaciones en los diferentes
países sobre el proceder del HSBC de Suiza, así como del propio caso Falciani
(que podría celebrarse bajo la fórmula de juicio en ausencia del acusado).
En tanto, la disputa entre
Suiza y la India sobre el uso que hizo este país de los datos robados al HSBC
para activar la asistencia administrativa helvética –por denuncias de evasión
fiscal– también están en punto muerto.